
En el debate moderado por Valentín García, los agentes económicos y sociales –representados por sus secretarios generales– expusieron distintos puntos de vista sobre el Pacto. Francisco Capilla (UGT) puso el acento en el papel de los trabajadores y las trabajadoras, en la cohesión social, el medio ambiente, la competitividad y la igualdad. Juan Manuel Arribas (CREEX) habló de las debilidades del modelo productivo, de las dificultades financieras de las empresas y de la reforma del mercado laboral para equipararlo al de nuestro entorno europeo. Y Julián Carretero (CC.OO.) del valor del consenso, la sostenibilidad del sistema y la gobernanza pública y colectiva. Hubo coincidencia en que el Pacto trasciende la situación de crisis y el marco del diálogo social.
En el coloquio posterior se recogieron inquietudes sobre emprendimiento y empresa, jóvenes y desempleo, sector agrario y ruralidad, localismos y mancomunidades, innovación y conocimiento, educación y formación, experiencia y empleo…, y sobre los efectos de una posible reforma del sistema público de pensiones sobre el Pacto. El debate de ayer volvió a poner de manifiesto que es preciso el fortalecimiento de la sociedad civil en Extremadura. Sin una sociedad civil más consciente y mejor articulada perderemos la oportunidad de combatir lobbys y de romper tópicos y tabúes: hay debates pendientes que pueden ponerse encima de la mesa, incluso contra los grupos de presión, y cuestiones en las que sólo cabe una mayor corresponsabilidad. Aunque contribuirá al necesario cambio de modelo productivo no se trata, en fin, de un mero pacto “contra la crisis”.
En palabras de Valentín, que la zozobra no se traduzca en desapego.
En palabras de Valentín, que la zozobra no se traduzca en desapego.