10/10/09

Pasar a la acción

No confundas beca con premio.

Ibas a declarar tu firme intención de escribir una obra literaria de colosales dimensiones. Si no en cantidad, sí una obra de indiscutible calidad, de calado universal, de formas innovadoras y estilo marcadamente propio. El caso es que apenas has publicado lo poco que has llegado a crear. Cuentas con un par de poemarios inéditos y una recopilación de cuentos. También has esbozado la estructura narrativa y dos capítulos y medio de una trilogía, ahora embarrancada. Tienes la voluntad necesaria y puede que suficiente capacidad. Eres joven y prometedor. Otras circunstancias no acompañan. Te faltaba un impulso. Durante unos meses, anunciaste a toda persona que te quiso escuchar que eras un literato en ciernes.
No fueron muchas esas personas.

Te faltaba un impulso y alguien –un perfecto desconocido– te embaucó con que éste podía venirte de la mano del premio Palmeta. Primero te pareció ridículo y luego dudaste. ¿Premio Palmeta, con una obra raquítica y sin haber demostrado nada? Pero, ¿qué se pierde con una nominación? Soñaste con recibir, algún día, la llamada de felicitación de la Akademia. Lo habrías agradecido con educación, o sea, afirmando que ni lo mereces ni te lo esperabas. Y te habrías apresurado a aceptarlo para pasar a la acción. Escribirías por fin todo lo que deseas escribir, sin miedo a la parálisis ni al fracaso ni a las penurias. Como hoja de ruta, repasarías una y mil veces las instrucciones de Marguerite Duras recogidas por Vila-Matas en “París no se acaba nunca”. En esas estabas, a punto de declarar al mundo que ibas a ponerte seriamente a escribir tu gran novela para así optar al Palmeta, conseguirlo y escribirla, cuando se te han adelantado. Y nada menos que con el Nobel.

El presidente Barack Obama
ha conquistado el de la Paz un día después de que Herta Müller ganara el de Literatura. Éste te había sorprendido porque no tenías ni idea de quién podía ser esa mujer de rostro antiguo, muda y con obra, casi como Pablo Neruda. El de Obama te dejó pasmado y sumido en el desconcierto, abatido. Para él es un reto responder a las expectativas. No lo tiene fácil, con el conflicto entre Palestina e Israel, las guerras de Irak y Afganistán, las amenazas de Corea e Irán, la vergüenza de Guantánamo y los mismísimos Estados Unidos de América y su tercermundista sistema sanitario. El Nobel le dará fuerzas, un nuevo aliento global para cumplir lo prometido.

Desengáñate, a ti jamás te premiarán con el Palmeta. O sólo lo harán si algún día escribes una obra merecedora del premio, te nominan con fundamento y el jurado lo estima oportuno. Lo primero, la obra. El caso de Obama es diferente. Ha ilusionado al mundo y sus causas son nobles, más universales de lo que nunca será tu obra. Tendrás que conformarte con una beca. Y, como el Nobel de la Paz, si defraudas a quien te la conceda te sentirás obligado a devolverla. Igualito que Obama su premio.

[Herta Müller]

3 comentarios:

  1. Fantástico!! Te nominaré al Palmeta

    Chao

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  2. Es prematuro para ser justo.Que lo rechace si no está seguro de mercerlo

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  3. luego he leído que con los argumentos utilizados Obama tendría que haber recibido un Nobel de Comunicación...,

    ojalá se avance en lo que busca, desde un liderazgo (menos personalista y) más colectivo

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