
30/3/11
Test de estrés

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27/3/11
Exploramos

un lugar formado por calles y encrucijadas, intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en él…; un tránsito en la deconstrucción continua, que puede llevar a la desesperación y al abandono, o puede mostrar un mosaico de infinitas terminaciones, mapas y territorios donde explorar…; un antiguo símbolo que tiene relación con la totalidad, que representa el viaje hacia el propio centro, hacia la meta a la que se quiere llegar, haciendo camino…; un camino exigente, extremo, recorrido como naúfraga o timonel del propio barco hasta la salida, que se vuelve a tornar entrada…
El VI Encuentro de Educación para la Participación (VIEPA) ha sido este fin de semana: había participado en los cinco anteriores y éste me apetecía especialmente, por la gente y por su lema, "Miradas de ida y vuelta: encuentros, laberintos y caminos". No he podido.
Seguimos encontrándonos para transitar laberintos, juntas o en soledad: un laberinto de pasiones (y de emociones), el laberinto de la razón (que produce monstruos), un laberinto de fortuna (a ver si despistamos al minotauro), el laberinto del fauno (el de la imaginación)...
Participasión. Exploramos laberintos como quien explora los abismos.
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Vila-Matas
25/3/11
Nuestro laberinto

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20/3/11
El lugar de la pregunta
[jfgras. Gimferrer. 2011]
16/3/11
Profesionales
"Es que estoy hecho un profesional", he oído responder azorado a un joven limpiador de cristales en comercios y oficinas, al que habían piropeado por su trabajo: "Qué bueno eres, los dejas como los chorros del oro". Las lunas y los escaparates lucen gracias a su buen oficio, que ejerce por cuenta propia. Empezó con dos gamuzas y un cubo, puerta a puerta, y ahora tiene utensilios y productos con los que gana en rapidez, limpieza y costes. Es cumplidor, muy puntual, y respeta los horarios y las tarifas que concierta con sus clientes. Ciertamente, es un profesional. Lo es, no porque realice una actividad con la que se va ganando la vida, sino porque lo hace "con aplicación, seriedad, honradez y eficacia". Este muchacho, un muchacho emprendedor, no tenía estudios ni capital (económico: hay otros capitales). Mujeres y hombres como él, incluso con carrera y estabilidad laboral, sí merecen el calificativo de profesionales. Sin salir de mi barrio, se me vienen a la cabeza otros veinte ejemplos, tan apropiados como el del limpiador de cristales: el que atiende a domicilio a mayores en cama o la que cocina raciones en su bar... Son –eficaces, aplicadas, serias y honradas– personas trabajadoras. De acuerdo con que la formación puede resultar básica para convertirse en profesional, pero para llegar a sentir y producir satisfacción lo que hace falta es un adecuado aprendizaje a lo largo de la vida. Y sin satisfacciones no hay profesionalidad. En tiempos convulsos, va por ellas.
13/3/11
Ley de Igualdad

La Ley que conozco, de Igualdad entre Hombres y Mujeres y contra la Violencia de Género, pretende dar un impulso definitivo y mayor eficacia a la incorporación transversal de la perspectiva de la igualdad de género en las políticas públicas de la Junta de Extremadura. En la Ley también se establecen medidas integrales respecto a la prevención y la detección de la violencia de género, así como de sensibilización, con la finalidad de erradicar ésta de la sociedad. Se reconocen los derechos de las mujeres que la sufren y de su núcleo familiar, mediante la atención, asistencia, protección y recuperación integral adecuadas. Asimismo, la Ley regula las medidas y los recursos dirigidos a promover y garantizar la efectiva igualdad de oportunidades y de trato en todos los ámbitos de la vida. En particular, establece acciones orientadas a favorecer la autonomía personal y a fortalecer la posición social, económica y política de las mujeres. La educación, el empleo, la conciliación… están presentes en el articulado de la Ley. En definitiva, la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres y contra la Violencia de Género en Extremadura busca contribuir –estableciendo acciones, desarrollando programas y mejorando los servicios que deben conducir a la igualdad de las mujeres, con independencia de su edad, recursos económicos, cultura y entorno en el que viven–, a la construcción de una sociedad y una ciudadanía más justas y solidarias, sobre el fundamento de la igualdad de género.
¿Es machista esta ley? ¿Puede una ley de igualdad ser machista? Sería posible oponerse a ella con otros argumentos (se me ocurren doscientas objeciones que, en boca del PP, habrían sido políticamente más efectivas y democráticas, por ejemplo, que es una ley progresista y avanzada). Pero utilizar como excusa que es machista me parece una barbaridad machista, una postura ofensiva y retrógrada, propia de cavernícolas: cavernícola, en el sentido de quien “tiene ideas sociales y políticas muy antiguas o que se consideran propias de tiempos pasados”. Con la aprobación por mayoría de la Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres y contra la Violencia de Género en Extremadura estamos de enhorabuena. Por la ley y porque cada cual se ha mostrado tal cual es. Y, lo reconozco, haber participado en ella es un motivo de orgullo.
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6/3/11
De qué hablamos

Talento, concentración y constancia. Cuando vi el título, "De qué hablo cuando hablo de correr", no sólo me llamó la atención lo evidente. Lo evidente es que se trataba de una obra de Haruki Murakami, el novelista al que tanto público sigue en todo el mundo y al que confieso no haber sido muy aficionado. Hasta ahora. Y lo evidente es que invocaba el libro de relatos de Raymond Carver "De qué hablamos cuando hablamos de amor". En efecto, es un homenaje que Murakami tributa al desaparecido autor estadounidense, maestro del realismo sucio, a quien ha traducido al japonés. Pero había una tercera cosa, menos común, que me atrajo de ese título autobiográfico. Habla de correr. Me gusta, he corrido y he trotado sin talento durante muchos años, con cierta concentración y cierta constancia ya perdidas. Volveré a ello. Hojeando "De qué hablo cuando hablo de correr" (editado por Tusquets) destacan afirmaciones como ésta: "...la mayoría de lo que sé sobre la escritura lo he ido aprendiendo corriendo por la calle cada mañana". Y leyéndolo se acaba conociendo por qué: las cualidades para escribir, para correr (¿para amar?), serían las mismas, a saber, talento, concentración y constancia. Y sólo las dos últimas se pueden entrenar. Es discutible, como discutible es que Murakami, novelista y maratoniano, atribuya el talento a la juventud, y la concentración y la constancia a la experiencia. Es discutible y un punto desmotivador, aunque intente consolar a quienes peinamos canas: "...esa progresiva pérdida natural de talento se puede ir supliendo a base de madurez personal". Volveré a ello más adelante, no hoy. ¿Que de qué hablo? Por supuesto, de correr.
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