5/5/10

Son vecinos

Voy a llegar tarde, voy a llegar tarde, chillaba el histérico conejo del País de las Maravillas, el de Alicia y los personajes de Lewis Carroll. No sé si estas líneas llegarán tarde... Detesto las difamaciones: las que sufren los demás y las que sufro yo, que por supuesto no me libro de algunas. Ni me he librado ni me han importado. Estoy convencido de que la persona que difama se retrata cuando insulta y no merece más de dos palabras. Sin embargo, hay difamaciones (a otros) que insultan la inteligencia y la sensibilidad. Por eso a veces, sólo a veces, es conveniente salirles al paso. Me estoy refiriendo al ánimo de dañar a alguien, lanzando acusaciones contra el grupo del que forma parte. He comentado aquí sobre ello, poniendo como manidos ejemplos a los políticos o las gitanas, habituales sufridores de insidias. Cada cual hace de su capa un sayo. Y da grima meter en el mismo saco a individuos que poco tienen que ver entre sí, que apenas comparten vocación, oficio u origen. Ya hablé de políticos o de gitanas, pero ahora escribo sobre los curas. También los curas, no su jerarquía. Confío en no llegar tarde al publicar mi modesta opinión de que los curas, como el resto de mortales, tampoco deben ser metidos ¡todos! en un mismo saco, a menudo repleto de falsos tópicos o lugares comunes. Creo oportuno y me da la gana afirmarlo por dos razones: porque vivimos en un pueblo y porque a algunos conozco. Señoras y señores: puestos a inventar la realidad, en lugar de difamar échenle imaginación, como el conejo de "Alicia...".

3 comentarios:

  1. ¿Algo pasa con los curas de tu pueblo?¿Solo a los curas?

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  2. Yo también detesto las difamaciones.Lo más sorprendente ocurre cuando quien difama se autosugestiona y se llega a creer su propia mentira, casi, casi, con inocencia... pero sin duda, rozando la paranoia.

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  3. se trata de un caso local "globalizado" (es un decir):

    un medio local, comercial y gratuito, publicó hace unos días un reportaje, con opiniones de vecin+s a la pregunta qué opina usted sobre los curas..., ¿sobre los curas?, ¿sobre todos ellos?, ¿sobre los que salen en los papeles y en la tele?, ¿sobre los curas anónimos?, ¿sobre los que conozco?...,

    no sé, apliquemos la fórmula cambiando curas por lo que sea (políticos o gitanas, decía, pero también maestras o futbolistas, comerciantes o churreros) y tendremos otro buen ejemplo de estereotipo y quizás de difamación, poco edificante para la convivencia en el pueblo.

    por supuesto, el medio está en su derecho de preguntar y quienes responden de expresarse, la cuestión es ¿por qué nos resulta tan tentador caer en generalizaciones facilonas?

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