
Ando con tanto ajetreo que llegué tarde anoche a la conferencia que Juan Ángel Juristo pronunciaba en Zafra. Sí escuché parte del coloquio con el escritor y crítico literario, actualmente en el diario ABC. Afirmaba Juristo que la novela ha dejado de ser el género determinante de nuestro tiempo, desplazado por el cine y cierta clase de series de televisión. Y estableció una comparación sugerente entre los menospreciados novelistas que publicaban por entregas en el siglo XIX, los periodistas que lo hacían en precario a principios del XX y quienes en este arranque del XXI publican (publicamos) blogs. Todos ellos, reflexionó Juristo o eso le entendí, comparten el fenómeno de la desregulación de su actividad: en la novela y el periodismo, transcurrido un tiempo, se fue abriendo paso "el orden". Citó a Pérez Galdós, Victor Hugo, Valle-Inclán, Unamuno, Ortega y Gasset...
Como no fui puntual y me daba bastante apuro, no pregunté si en el mundo virtual de las redes sociales o en la blogosfera –un blogo, dos blogos, tres blogos, la vida es un blog, etc.– puede acabar ocurriendo lo mismo o, salvando las distancias, algo parecido. O sea, ¿está el ciberespacio como está, floreciente y descabalgado, sólo porque aún no se ha puesto orden en él?, ¿quién habría de poner orden?, ¿el mercado?, ¿qué mercado?, ¿el de la economía sostenible?, ¿podrá?, ¿cómo?, ¿deberíamos, en ese caso, oponer alguna resistencia?, ¡deberíamos!
Lo pensé anoche, horas después de salir de la conferencia de Juristo a la que no había llegado a tiempo por estar tan liado. Total, ¿a quién le importa lo que yo diga? Escribo una entrada en el blog y punto. No más preguntas por hoy, Alaska.
[Ortega por Mingote en ABC]