
En mi modesta opinión, la crisis no sólo hay que combatirla: además, hay que comprenderla. Comprenderla, en el sentido de conocer o intentar conocer sus causas, sus verdaderas dimensiones y el alcance de sus efectos, los inmediatos y los que vendrán. Me ayuda a entenderlo una lúcida reflexión de Josep Ramoneda, que leí hace meses: “hemos llegado aquí porque la globalización abolió los límites éticos y culturales”. ¿Ética y cultura en tiempos de crisis? ¡Suena a amar en tiempos revueltos¡ Y es que, igual que en la telenovela, es difícil y es necesario.
Mientras, se agradecen gestos y gastos: Obama abroncando a los ejecutivos de Wall Street por mantener sueldos tan millonarios como los empleos que destruyen o inversiones extraordinarias por parte de nuestros gobiernos para frenar el aumento del paro y la pobreza. La crisis va a poner a algunos en el sitio que les corresponde y a muchos trabajadores y trabajadoras en el que no deberían ocupar nunca. Frente a esto último, innovación en las ideas, en las acciones y en la estrategia. Cambio, creatividad, talento, desafío, esfuerzo, superación... Otro modelo.